miércoles, 2 de septiembre de 2015

MAGALLANES una punzada a los recuerdos y un vòmito de pena

Nunca aprendì quechua, y ellas me hablaban en quechua, no entendía las palabras, pero se me comprendì su dolor, su impotencia, la desilusión por todo, la desolación. Y se me pegaron las penas. Creo que las penas van contagiando y se van acumulando, y tanta lucha, y tanta chamba, me hizo olvidar còmo deshacerme de cosas acumuladas. Creo que nadie hablò de todo eso cuando yo estaba allì, todos tratábamos de hacer algo, y carajo la impotencia, y carajo el sistema gigante que parece no abrirse a ningún argumento, y el culpable que cada vez se ve màs lejos, y las palabras que no ayudan, y la cercanìa que no sirve para nada, maldita sea. Es cargar la pena de otros, que se me metieron por los poros, justo cuando cubre la puna una nube negra y se te mete el viento helado, y se me viene el vòmito y el soroche en toda su inmensidad. Tal vez fui muy chibola para tanta pena, y tanta impotencia, tal vez fui muy "oidora" y no lo supe procesar y dejar ir, tal vez se me encolerizo el alma también con todo este sistema de mierda que no hace nada, y que a todos deja libres, bueno a algunos no, pero con muchas luchas. Yo quisiera decirle a Reyna que todo saldrá bien, quisiera decirle a Marìa Elena que todos serán castigados, me gustarìa decirle a Georgina que nunca me irè de allí y seguirè defendièndola hasta el final y a la señora Felicita que su comunidad la apoyarà algún dìa, pero no puedo, y no pude tampoco. Cuando fuimos a Llusita a filmar el video de Marìa, la señora Felicita me dijo "pise nomàs" como si siempre lo hubiera escuchado, como si fuera normal, "apriete nomàs doctorita", tenía unos zapatos militares, tocaba pisarle la mano para la foto. Creo que huì porque no supe còmo sacarme el dolor cada vuelta de viaje. Ayer vi la película Magallanes, y se me revolvieron los recuerdos, las penas, y las culpas, y sobre todo la impotencia, de arar en el desierto, en el mar, en la puna, en el poder judicial, que vendría a ser lo mismo. Se me vomitò la pena con todos sus sobre saltos y graznidos, y así de incontrolable se me escapò en medio cine. Me hubiera gustado llorar màs, pero había tanta gente extraña, y tanta gente cerca y extraña, que me miraban, que se quedaban sentados, sin hacer nada. Sentì la indiferencia de la persona amada, el desinterés, el poco afecto, la poca atención. Dime si tuvieras una pena ¿a quièn se lo contarìas?. Yo se lo cuento a alguien de confianza, alguien muy cercano, porque las penas no es que uno las este ventilando por el mundo, sino que dan como que roche decirlo, para k la gente no te tenga làstima, ni pena, ni compasión, ni nada de eso, por eso lloro con gente que se k me quiere, k me comprende y que sè que me darà un cariñito. Magallanes, què título tan preciso, un nombre abundante para un dolor acumulado de años. Magallanes justo en el clavo del exceso y la rabia. Magallanes así como apretando los dientes con la cólera del ll. Con el grito de la A. Con la impotencia del tiempo suspendido en el fracaso, en el caso perdido, en las pruebas inexistentes, en el cansancio de ella y mìo. No es que uno se haga màs fuerte escuchando todo eso, o leyéndolo, es que la pena es tan grande que uno se la termina tragando y nadando así en un mar de làgrimas internas y ya ni cuenta se da que existen porque se hicieron normalidad. Creo que tengo un pendiente muy grande con esos recuerdos, tengo ganas de llorar, siento k me falta llorar. y que tal vez faltaràn las làgrimas para compartirlas con ellas. Es un Magallanes, un dolor muy intenso, acumulado de años, repleto de impotencias, y arrojados al olvido, ja!!! pensando que realmente se olvidaràn. Magallanes es una puerta abierta al llanto a pata suelta, como cuando se llora por todo, a la mierda, carajo, a veces se debe descargar el llanto acumulado y por la puta k me pariò desde el nacimiento, por arrojarnos a este mundo vil. Magallanes es la huella de un dolor inmenso, ajeno, tuyo, mìo, de esos dolores que se contagian y que te dejan marcado de por vida. Magallanes es el desplome de una tonelada de cosas que fallan, de un sistema que discrimina, de un judicial que no es justo, de un policía que no cuida, de un estado que no garantiza, de una ley que sòlo esta en un libro, de una autoridad que traiciona, de un vecino que mata, y que maldita sea sigue así luego de 20 años luego de 30, malditasea todo igual, yo volvì a mi casa, a mi comunidad, la gente me mira, igual, y yo sigo aquí, haciendo como si no hubiera pasado nada, y como si la gente no hubiera visto nada, como si nada hubiera sido, como si ...mierda...como si...NADA...eso NADA. Magallanes también será el nombre de la indiferencia, de la incapacidad, de la distancia revelada, del cariño retado y fracasado, de la desilusión y de la contradicción, de la farsa, y de la duda. Me hubieran dicho desde el inicio, oye te contratamos pero mira trabajaras en unos casos que no tienen esperanza, pero igual tú les dirás a la gente que tal vez hay salidas, soluciones, que seguiremos luchando, parecerás optimista, cuando realmente sabes que nada funciona ya, me hubieran dicho desde el principio que la plata que gané no cubre el dolor que sentí y que siento, que de plano hay cosas que no puedo ver ni escuchar, que el escudó se destruyó hace tiempo a punto de carcomidas de pena intensa. Magallanes será el dìa en que me dijiste que no supiste què hacer, que eras un huevòn, que sòlo era una película, que yo no soy una bebita, que siempre dramatizo, que no es una ofensa. Magallanes será un dìa antes de que me ignoraras en el trabajo, como si yo te hubiera ofendido, como si yo te hubiera hecho doler, como si yo no mereciera una palabra, como si yo no mereciera la insistencia, la segunda pregunta del còmo estàs. Magallanes será una gran contradicción, allì tienes a tu lado alquien que dice quererte pero què no sabe expresarlo cuando te vas hundiendo al black màs y màs.