viernes, 12 de febrero de 2016

Gracias

Me acuerdo mucho de la película "El Club de la pelea". Brad Pitt era el líder de un club de hombres y mujeres que peleaban entre ellos/as, pero no era solamente eso, era gente que luchaba por sus sueños más infantiles, peleaba contra sus frustraciones, peleaba contra si mismos, la pelea terminaba por voluntad propia de alguno de los peleadores/as, y luego de la pelea le agradecían al contrincante, por haber sido lo suficientemente fuerte y combativo como para enfrentarse. Tan fuerte y combativo como uno mismo con todas sus penas, y miedos, y frustraciones, y secretitos, y todo lo no dicho. Así nos "pelean" todos los días nuestros más profundos guardados, los celos, el miedo, la prepotencia, la discriminación, etc y etc. Y golpean duro. Pero cuando encuentras un trabajo como el que yo tengo, un pequeño Club de la pelea pero sin fines altruistas como el de la película, te preguntas, la puta que los parió a todos porque chucha me joden!!!!!!!!!!!!!1... Pero luego de 8 horas de hare krishna y demás mantras, terminas agradeciéndole a este trabajo de mierda. Porque en este trabajo... - Me hice feminista, antes era generóloga, pero ahora soy feminista, radical, combativa, no digo libre porque aún no lo soy pero sí linda y loca jejeje - Me comprometí más con mis ideales, y con mis propios principios e ideas de cómo deberían funcionar las cosas en el Estado. - Luché más porque respeten mis ideas. - Me dio por hablar, por difundir, por informar, en un rol educador caleta - Se me cruzaron agendas ocultas personales que finalmente lucho cada día que alguien me da tribuna - Me cuestioné sobre mi identidad de abogada, y decidí no serlo tanto, y no serlo así como son las de por aquí, ahora ya sé que NO quiero ser. - Me cuestioné sobre mis profundidades ocultas, sobre todo lo que llevo dentro, sobre lo que quiero ser y hacer de mi vida luego de esto. Por eso doy gracias a Dios por este trabajo que tengo.