miércoles, 9 de mayo de 2018
una nueva vida
LA mía y la tuya, la nuestra. Todo nuevo en este mundo viejo. Tus días nuevos con mis días de renacimiento. Llegaste con Carlos Vives y Juan Luis Guerra de fondo, entre respiraciones de yoga y mil padres nuestros. Llegaste llorando, protestando, y cuando te dio la gana. No te importó que te esperábamos para el día siguiente, no te importó que estaba yo en la calle, no te importó que fue tal la sorpresa que cuando te dio la gana llegaste.
La recompensa de dios es un ángel. Así suena tu nombre completo.
Sólo me queda agradecer este milagro de la vida, esta vida que se impone ante la duda, las inseguridades, los miedos, los deseos del aborto, las decisiones fallidas tal vez, el crimen, la inseguridad de esta ciudad, la mala onda del trabajo, la indiferencia de la madre, el tornillo que se cae.
Ante todo eso la vida se impone, con fuerza y soltura, con firmeza y decisión, y qué chucha le importa si el mundo esta preparado para su llegada o no.
Llega y llega y punto.
Ese es mi recompensa de dios es un ángel.
y así mientras duermes tan plácidamente como si la vida fuera algo así como disfrutar cada momento hasta los del sueño, así mientras haces tus muequitas de molestia, de pequeñas angustias, así como cuando lloras a voz en cuello con tu boquita abierta esperando que llegue la teta, así como miras profundo a donde quién sabe con esos tus ojazos que pasan como azules como verdes como negros como brillantes soles, así como aprietas fuertes tus deditos, así como has encontrado consuelo en tus manguitas cuando la teta no llega, así como vas llenando días y noches con tu presencia, como va llenandolo todo, así como los planes futuros van tejiendo tu nombre por todos lados.
Así como cuando Dios me habló un día y me dijo que tú me necesitabas más que nadie por el momento, que dependías totalmente, y que mi mamá podía esperar, tenía más recursos, más fuerzas, más gente alrededor.
Quién iba a pensar que mi vida daría este cambio tan radical, pero Dios sabe hasta el número de cabellos que tengo, y más aún mis sueños y deseos más profundos.
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