Como marca indeleble
de corazón a coraza
repitiéndo sollozante
hagamos un trato
y que no haya entre nosostros
ni telón ni abismo
y a pesar de ello
como un niño muerto
a la izquierda de un roble
sólo nos queda este abrazo de ausencias.
Me recuerdo gritando
que conoces sólo póstigos de mi tristeza
y tú respondiéndo
defendamos la alegría como una trinchera.
Hoy mi táctica sigue siendo mirarte
y que a pesar de la veta cuentes conmigo.
:::::::::::
Gracias por la esperanza, por el lenguaje compartido, por las explicaciones a sentimientos que no podían pronunciar mi boca sin que me pusiese a temblar.
::::::::::
Cerrar el poemario
zarpar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario