Los inmortales
(...)
Mansiones del éter cuajado de mil claridades,
Sin horas, ni días,
Ni sexos, ni edades.
Y vuestros pecados y vuestras pasiones,
Y hasta vuestros crímenes nos son distracciones,
Igual que el desfile de tantas estrellas
Por el firmamento.
Infinito y único es para nosotros el menor momento.
Viendo silenciosos vuestras pobres vidas inquietas,
Mirando en silencio girar los planetas,
Gozamos del gélido invierno espacial.
Al dragón celeste nos une amistad perdurable;
Es nuestra existencia serena, inmutable,
Nuestra eterna risa, eterna y astral.
H. H.
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Qué más da si estás, mucho menos si no estás
Qué más da si lees esto o no
Qué más da si te veo o noQué más da...
Si aún sin querer conciente o inconcientemente
Al dragón celeste nos unen mil y una constelaciones
inexplicables
certezas
eternas
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