Te llevaste todas mis letras y camino ahora en silencio escribiéndo en mi mente, aquello que no dije y repitiéndo lo ya dicho, porque no me expliqué bien. je
Pensaba el otro día en mi estado, y me di cuenta que un día así de pronto se me fue paralizando pedacito a pedacito el lado derecho, senti como un soplido helado, empezó a crujir algo por dentro y zas se detuvo. Con ese stop perdí la capacidad de soñar, de imaginar, de futurear y así ando desde entonces, con la mitad congelada.
Pero sabes, un día me encontré casualidad o me encontró. Y a punta de soplidítos cálidos fue abrillantando mi otra mitad. Su calorcito va avanzando lentamente por todos lados.
Ahora soy plata y rojo.
A veces palpito.
A veces lloro.
Pero casi siempre rio, a carcajadas, como debe ser la risa siempre.
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Sacaste de pronto un metalito de colores, con bracitos que se movían. Me explicas que viene de lejos, casi a pie, casi con cariño.
No se si lo tenías pensado, no se si sea un regalo, sólo lo siento en mi bolsillo y lo acaricio como cuando me dijiste en media hora me voy, fue bueno verte.
Yo me he quedado contigo, casi tras tus pasos, adivinando tu huída. ¿Sabes por qué?. Simplemente porque eres la raíz mas antigua, tal vez olvidada por la profundidad de su ubicación, poco visitada me refiero, pero esencial en mi ...cómo llamarlo...ser?.
Sí pues, tú, y qué, desde ti hacia mi y hacia los demás.
Y qué importa que quieras irte y qué importa que ya te estes yendo.
Que puedo decirte, mirar el mar no es lo mismo sin ti y menos hoy que te vas.
Pero qué no me reclame el mundo y todas susu contelaciones que no te dije para ir.
Asi somos pues, guerreros de mil batallas, así como tu regalo.
Ya nos vemos frente al Sena, en un puente antiguo.
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