domingo, 18 de diciembre de 2011

Magis Comedor Pan del Alma

Si me preguntan cómo llegué...les diría que fue por un hueco, un vacio, una pena...los días pesaban mucho y duraban demasiado por esas épocas...y los encontré!!!!

Si me preguntan por qué sigo...les diría por los niños y niñas...

y si me preguntan qué pasó...pues les diría se me escapó el grito...y el maltrato...sin darme cuenta

En el MAgis COmedor Pan del Alma...no encontré amigos o la familia perdida, encontré niños y niñas...por eso me olvidé de los voluntarios...para mi siempre fue una relación directa con los niños, los voluntarios estaban cada quien en sus cosas

Pero igual me duele, desde lo hondo de mis aspiraciones de manada...me duele ser sacada del grupo, ser aquella a la que no invitan a sus mini reuniones

Quiero tener mi manadta...esa que llamas a cualquier hora, que convocas, que se reunen por los grandes temas ...las paltas de la vida...que se alocan por ir a ver el mar a la hora que sea, que se lanzan imaginariamente desde el puente más alto, que se tiran en cualquier verdito parque, que sacan un champancito un día cualquiera para festejar los año nuevos pasados y los venideros...una manadita alegre y loca, sorpresiva y centelleante, cascabelera!!!

Una manadita...on tará mi manadita perdida...que se sentaba en las rocas de Arrieta a leer cuentos, que un día llegaba emocionada a compartir un poema, que sonreia en día nublado, que caminaba lento haciendo sonar las pisadas de gigante, que compartia un audìfono y caminaba largas horas escuchando la misma tonada que bajaba y subia de resolución...DÓNDE ESTARÁ ESA MANADITA...que shupaba pisco sour en el Bolivar y salía chapita riendo y riendo

ahhhhhhhh

algún día

manadita

mía

nos volveremos a encontrar!!!!

1 comentario:

  1. Te leo y me miro en un espejo. Me da alegria y tristeza a la vez. Pena porque conozco muy de cerca ese sentimiento: de exclusión, de orfandad, de saberse diferente, no igual. Esa sensación que te hace mirar a los demás de lejitos, aguitando sus risas, como si el simple hecho de mirar repetidamente hiciera que un día despertaras y pudieras ser como es. Por el simple deseo de ser un poco más normal, de sentirte incluído, como esos muchachitos que a veces descubres en la avenidas caminando abrazados, indestructibles, casi eternos. Pero también siento alegría, se sentirme reconocido en tus palabras, de sentir que no soy uno más, sino precisamante aquél. He aprendido a disfrutar de la soledad pero a veces tengo una sensación en el pecho que me invoca a ser un animal más gregario. Pero lo he intentado ya tantas veces para darme cuenta que las diferencias importan. No es que nosotros no podamos ser como ellos, ellos jamás serán como nosotros. Un lobo no puede ser parte jamás de una manada de corderos. Y yo, querida amiga, a pesar de mi edad y del tiempo, me sigo sintiendo cada día, más estepario que nunca. Algún día... ¿Puedo decir "presente" a tu llamado?

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