En una milésima de segundo, una micromirada que detiene el firmamento, algo mágico que comunica más allá de las palabras y de todos los entendimientos, que cruza fronteras y se clava en el alma.
No sé cómo explicarlo pero esa mirada se distingue de todas las miradas antes vistas, de pronto aparecen significados y estrellas.
Y asì como desaparecen el destino las cruza de pronto en un recoveco del camino.
Nunca se sabe cuàndo ni dònde.
Pero esa mirada retorna al punto de encuentro, para seguir su curso, el curso que se iniciò en ese instante, un microsegundo, una micromirada.
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