Cuando te conocí era una niña de 9 o 10 años, fanática de los libros, encantada con las historias ajenas que me permitían mirar por la ventana de otras vidas y adivinarlas.
Te volví a encontrar en secundaria, desde una mirada más analítica y crítica y con más cariño aún por aquellos "que no tienen voz" como tú los llamas.
En los ajetreos de la primera tesis, pensé en ti, en tus palabras, en la primera hoja...no puse nada finalmente...hoja en blanco nada más, pero el tema es de aquellos "que no tienen voz" o que no pueden alzarla aún a gritos...
Este año he vuelto a ti, te he conocido un poco más, y aún más te he querido.
Increiblemente, he estrechado la mano de tu familia, caminado por los pasillos de tu quinta y en el fondo de los ojos de Julito te he encontrado ... nuevamente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario